Anoche, en pleno insomnio a las 2 am, dándole vueltas y vueltas a mis preocupaciones, mi mente no paraba de repetir un pensamiento:

“La vida es muy dura.”

Ante tanta angustia dije: voy a indagar este pensamiento con The Work de Byron Katie

Y empecé:


1. ¿La vida es muy dura?
Sí.

2. ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza?
Pues sí.


3. ¿Cómo reaccionas cuando crees ese pensamiento?

Llevo toda la noche sin dormir.
Me vienen imágenes de lo difícil que ha sido mi vida, de lo duro que es coordinar la maternidad con el trabajo.

Me entra una profunda tristeza, porque siento que es una condena…
que estoy atrapada en esta cárcel y no puedo salir.


Cuando me tocó hacer la pregunta 4, pasó algo muy curioso.

4. ¿Quién serías sin ese pensamiento?

Justo cuando me hice esta pregunta, me llevé la mano al cuello y sentí el latido de mi corazón con mucha intensidad.

Podía sentir una bolita latiendo en mi mano:
tic tac, tic tac…

Y pensé:

Pues sería esto.

Un corazón latiendo en tiempo real.

Sin pensamientos, la vida sería muy fácil.
No tendría la carga de un futuro aterrador ni un pasado que duele.

Sería simplemente… un corazón latiendo.


Entonces invertí el pensamiento:

“La vida es muy dura” → “La vida es fácil.”

Y claro…

Si es que la vida no nos pide nada.
La vida pasa, y ya está.

Si soltamos el control y confiamos en nosotros, ese latido del corazón es lo único que importa.

Porque cada segundo la vida nos va a mostrar qué hacer.

No necesitamos estar preparados hoy.

La vida es tan amable…
que ya se encarga ella, a través de nosotros.

Y eso…

¿no es acaso muy, muy liberador?


Cuando Byron Katie dice:
“La vida es muy amable”,

ahora, por fin, esto tiene sentido para mí.