Desde hace un tiempo, Jorge (mi marido) y yo tomamos la decisión de vender nuestro piso y buscar una casita con jardín. Tenemos dos niñas pequeñas y el piso se nos hace muy pequeño.

Jorge está activamente buscando casas, pero aún no hemos vendido el piso y a mí el proceso se me está haciendo muy estresante.

Ayer me dijo que teníamos cita para ver una casa y ya me estresé. Pensé:
“Joder, es que me está presionando. Está pujando por comprar una casa nueva, esto va muy rápido y no lo estoy disfrutando.”

El efecto de ese pensamiento —“Jorge me está presionando”— es demoledor.
Me causa mucho estrés y me separa mucho de él.

Me molesto, no lo puedo ni mirar y paso días en los que le presiono para que haga cosas en casa.

La indagación con The Work siempre me lleva a un lugar mucho más amable conmigo y con las personas que amo.

Al indagar me di cuenta de que:
la única que puede presionarse soy yo con mis pensamientos.

Cuando Jorge me propone ir a ver una casa, inmediatamente empiezo a decirme cosas muy estresantes:

  • que no vamos a conseguir una casa que nos guste
  • que no vamos a vender nuestro piso
  • que vamos a comprar una casa fea por las prisas
  • que ya no estoy disfrutando esto
  • que Jorge me presiona
  • que no me quiero mudar

Con esa historia de terror, el resultado es tensión, tristeza, distancia y mal humor.

Al ver la misma situación sin esos pensamientos estresantes, puedo notar cómo Jorge solo me invita a ver una casa.
No hay presión, es solo una invitación.

La que crea toda esa presión soy yo con lo que me digo.

La buena noticia es que puedo liberarme a mí misma de la presión cuando me doy cuenta de que me la estoy generando.

En lugar de decirme esas cosas, puedo ver que:

  • no tengo que comprar una casa que no me guste
  • podemos tardar el tiempo que haga falta hasta encontrar una que sea perfecta para nosotros
  • el piso se venderá cuando se tenga que vender y no cuando a mí me parezca
  • no puedo acelerar ni ralentizar el proceso

Desde este lugar vuelvo a conectar con Jorge desde el amor.
Le veo como un hombre que está buscando un lugar mejor para vivir.

Pero sobre todo, vuelvo a conectar conmigo cuando me doy cuenta de que:

lo que le estoy pidiendo a Jorge, ni me lo ha quitado ni me lo puede dar.

Soy yo, siempre yo, la que puede volver a la paz. 💛

Alana – Facilitadora del método The Work

Si quieres una sesión para indagar tus pensamientos dolorosos y conseguir tu propia verdad, me puedes escribir pinchando cualquier botón de la web o llenar este formulario

+34 655138465

Ourense, España

info@theworkenespanol.es

Copyright 2026. All Rights Reserved.